domingo, julio 04, 2004

La "neuroteología"

Una nueva disciplina científica denominada "neuroteología" ha descubierto que ciertas zonas cerebrales "se activan" durante ciertas experiencias místico-religiosas. En bien de la brevedad, supongamos que esto fuese una descripción aproximadamente correcta de un hecho real.

Hechos son hechos e interpretaciones son interpretaciones. El problema de la "neuroteología" es su tendencia a la interpretación materialista de esta clase de hechos.

Lo realmente importante aquí es la cuestión de la causalidad: ¿El fenómeno neurológico causa el fenómeno religioso o el fenómeno religioso causa el fenómeno neurológico? El propio nombre de la "nueva ciencia" hace pensar en una tendencia (científicamente injustificable) hacia la primera de ambas alternativas.

El hombre es una unidad de cuerpo y alma. Sus emociones, por ejemplo, afectan a estas dos dimensiones de su ser. Cuando siente vergüenza, su cara enrojece; cuando siente miedo, el latido de su corazón se acelera. Pero no siente vergüenza porque su cara enrojece ni siente miedo porque el latido de su corazón se acelera, sino al contrario. ¿Por qué habría de ser diferente en el caso de las "emociones religiosas"?

Ni siquiera es seguro que dos hechos concomitantes estén relacionados causalmente entre sí. Al menos en eso David Hume tenía razón.

Lamentablemente con demasiada frecuencia las estadísticas se usan para establecer relaciones disparatadas entre fenómenos concomitantes pero no relacionados causalmente entre sí (al menos en forma directa). Por ejemplo, se podría demostrar matemáticamente que existe una fuerte correlación positiva entre el porcentaje de cristianos en la población de un país y los puntos ganados por su selección en los campeonatos mundiales de fútbol. Pero de allí no se puede inferir que ser cristiano favorezca el talento futbolístico ni menos aún que la buena performance futbolística de una selección favorezca el crecimiento del cristianismo en su país.

Por otra parte tenemos el hecho de que la mística (al menos la cristiana) no puede de ninguna manera reducirse a determinadas emociones. La mística cristiana en sustancia no depende de ningún fenómeno extraordinario ni de emociones particulares. Por desgracia con mucha frecuencia la mística cristiana es casi totalmente desconocida en ambientes no creyentes. Los cristianos no sentimos a Dios a través de algún oculto sexto sentido. Lo conocemos por la razón y por la fe.

La religiosidad humana, en su esencia más propia, no tiene absolutamente ninguna relación con ninguna "sensación de infinito" ni de "pérdida de linealidad del tiempo", como sostienen los partidarios de la "neuroteología". Ésta no es la actual interpretación de los momentos místico-religiosos, sino tan sólo la interpretación de la corriente de pensamiento materialista. La fe cristiana provee una interpretación alternativa.

La ciencia no es ni puede ser materialista. El materialismo es la doctrina (filosófica, no científica) que postula que todo es materia. La ciencia experimental prescinde metodológicamente del espíritu, pero no lo niega ni puede hacerlo. Es decir, no trata del espíritu simplemente porque no es su tema. Cuando algunos científicos apoyan el materialismo no hacen ciencia, sino filosofía. Y no tienen derecho a utilizar el prestigio de la ciencia a favor de su falsa filosofía.

LM

11 comentarios:

Daniel Romero dijo...

¿Y que tiene que ver todo ese discurso respecto a la fé, con lo que ocurre dentro del cerebro de un homo sapiens cuando tiene una experiencia "místico-religiosa"?

La respuesta es: nada.

Creo que este caso cae dentro de los clásicos casos en que se confunde una discusión sobre hechos con una discusión sobre palabras (recordando al maestro Vaz Ferreira).

Daniel Iglesias dijo...

Estimado Daniel:

Es difícil responder tu pregunta, porque no está formulada con precisión. ¿A cuál de mis afirmaciones te refieres?

No se trata aquí de una discusión sobre palabras. Detrás de las palabras están las ideas y detrás de las ideas están las cosas.

El tema aquí es si la interpretación materialista de los fenómenos psíquicos está racionalmente justificada o es un mero postulado aceptado acríticamente.

Un saludo cordial de DI

Anónimo dijo...

La ciencia es capaz de mostrarnos actualmente la actividad cerebral asociada a diferentes activides, tanto físicas como intelectuales. No sólo es posible observar qué zonas del cerebro se activan cuando se realizan determinadas actividades, sino que es posible explicar la pérdida de ciertas facultades mentales debido al efecto de enfermedades o accidentes que afectan determinadas regiones del cerebro.
Incluso es posible determinar cómo el cerebro es capaz de reorganizarse y compensar la pérdida de ciertas capacidades. El ejemplo clásico es el de las personas ciegas, en las cuales el cerebro termina empleando parte de la corteza visual en otras tareas, como la lectura Braille.

La ciencia es capaz de mostrar que existe una vinculación íntima entre la actividad cerebral y lo que solemos llamar nuestra actividad mental. Y no se trata de un fenómeno de causa y efecto: se trata del mismo fenómeno.

Suele usarse la imagen del auto y el conductor: nuestro cuerpo (cerebro incluido) es el vehículo y nuestra mente el conductor. No existe ninguna evidencia científica que demuestre que esa imagen sea cierta, y sin embargo se siguen acumlando evidencias que muestran lo contrario. La actividad cerebral y todo lo que llamamos nuestra actividad mental están intimamente relacionadas al extremo tal que es imposible separar una de la otra. Por lo tanto, si no es posible separarlas, cabe preguntarse si no son la misma cosa.

Por supuesto que de ahí a justificar lo que la neuroteología afirma, existe una gran diferencia. No cabe duda que toda experiencia psíquica tiene origen y manifestación en el cerebro. Está claro que cualquier experiencia "místico-religiosa" es similar a otros estados mentales alterados como los que inducen algunas drogas, el hipnotísmo, la sugestión o autosugestión, o la meditación profunda como la que suelen practicar los orientales o algunos religiosos. Pero que eso tenga algo que ver con Dios, o que sea una manifestación de Dios en nuestro cerebro... lo dudo. No existe demasiada diferencia entre un estado mental alterado mediante meditación que el que se puede lograr mediante alguna droga alucinógena, por lo tanto no creo que esto tenga que ver con ninguna manifestación divina.

El tema aquí es si la interpretación dualista mente/cuerpo o espíritu/materia está racionalmente justificada o es un mero postulado aceptado acríticamente.

Daniel Iglesias dijo...

Estimado Anónimo:

La antropología cristiana no afirma la dualidad sustancial, sino la unidad sustancial del ser humano. De ahí que una imagen como la de un automóvil y su conductor no logre representar más que vaga e imperfectamente la doctrina de la unidad del cuerpo y el alma humanos.

Afirmas que hay evidencias científicas contra la existencia del alma humana. Lo niego rotundamente.

Cada autor tiene derecho a elegir su tema y aquí mi tema no es la justificación racional de la antropología cristiana (que podría discutir con mucho gusto en otro momento) sino la falta de justificación racional de la antropología materialista.

De un mero conjunto de átomos no saldrá nunca un pensamiento inteligente ni una decisión libre. Nunca se podrá ver con ningún microscopio electrónico ningún "yo". Hay una dimensión del ser humano que es inmaterial. La negación de esta afirmación no puede apoyarse en la ciencia sino en una mala filosofía.

Un saludo cordial de
Daniel Iglesias

Anónimo dijo...

Tal vez nuestras opiniones sean más parecidas de lo que perecería a primera vista (... o tal vez no).

Veamos: por un lado tú afirmas que el ser humano es una unidad sustancial. Por el otro, yo afirmo que lo que vemos que ocurre en nuestro cerebro y lo que ocurre en nuestra mente no son dos cosas independientes sino una y la misma. Por ahi parece que coincidimos. No habría una mente y un cuerpo, o un espíritu por un lado y materia por el otro, sino una única manifestación que podemos percibir de diferente maneras dependiendo del punto de vista que deseemos adoptar.

Tal vez la dificultad de entendimiento venga del concepto de materia que se está empleando, probablemente la idea de materia que le es tan agradablemente cómoda tanto a materialistas dialécticos como a teólogos católicos: la idea de materia del siglo XIX...

La materia ha demostrado ser mucho más sutil que la tosca imagen que se tiene de ella.

Una átomo (y asumamos por un momento que sabemos de qué estamos hablando) no ha resultado ser la partícula elemental de materia con propiedades concretas e inalterables que parecía ser. Resulta que ni su energía, ni su masa son constantes, e incluso dependen del sistema de referencia desde el cual lo observemos. Y si lo miramos de cerca, resulta aún mucho más misterioso: espacio vacío donde leptones, fotones y quarks hacen de las suyas.

No estoy afirmando con esto que el átomo sea capaz de libre pensamiento, ni que un conjunto de átomos por sí y ante sí sea capaz de "pensamiento inteligente" (¿qué será eso?). Pero sí es evidente que a partir de interacciones entre partículas surgen propiedades que no son la mera suma de las propiedades de sus partes. El ejemplo clásico es la tabla de Mandeleyev: de la simple combinación (suma) de protones, neutrones y electrone, aparecen cientos de elementos con propiedades físicas y químicas muy distintas entre sí. Propiedades que no estaban "previstas" en el comportamiento de las meras partículas elementales constituyentes aisladas. A su vez, un simple elemento como el carbono (un pobre átomo con sólo 6 electrones, 6 protones y 6 neutrones) puede presentarsenos de muy diferentes maneras, dependiendo de cómo se combinen sus átomos: se nos aparece como el frágil y modesto grafito o como el duro y brillante diamante. ¡Y eso lo hace un mismo conjunto de átomos, dependiendo únicamente de cómo se relacionen unos con otros!

¡Por favor! no estoy dotando de voluntad al carbono, cómo si éste pudiese elegir presentarsenos como grafito o como diamante de acuerdo a su humor. ¡No llego a tal extremo! Simplemente estoy tratando de ilustrar con un par de ejemplos que la simple y vulgar materia ha resultado ser mucho más versátil que la pobre imagen que de ella solemos tener. No me atrevería a menospreciar su potencialidad.

Yo no me apresuraría a afirmar que de un simple manojo de átomos nunca saldrá un pensamiento inteligente o una decisión libre: quiero creer que el manojo de átomos que constituye tu persona sí es capaz de alguna forma de expresión inteligente y libre :-)

Tampoco afirmo, como pretendes endilgarme, que niego la existencia del "alma" humana. Lo que afirmo es que no parece haber evidencia científica que indique algún tipo de dualidad entre mente y cuerpo, y parecería que en ese sentido estamos de acuerdo.

Entonces si la naturaleza sustancial del ser humano es única, ésta debe residir en la materia que lo constituye. Si existe una dimensión inmaterial, entonces ésta es diferente de su dimensión material, y por lo tanto se llega al dualismo (a menos que la lógica me funcione mal, lo cual es posible, tendiendo en cuenta que sólo soy un manojo de átomos :-)

Daniel Iglesias dijo...

Estimado Anónimo (¿Daniel Romero?):

La unidad sustancial de cuerpo y alma en el ser humano implica que la sustancia del ser humano es sólo una, no que ella no pueda tener una dimensión material (el "cuerpo") y otra inmaterial (el "alma" o "espíritu"). Esta antropología unitaria se opone por ejemplo al dualismo de Descartes, que concibe al cuerpo y el alma como dos sustancias que luego habría que unir de algún modo. El hombre de Descartes (que recuerda en cierto modo al platonismo) es un ángel encerrado dentro de una máquina. Sólo la mentalidad dualista hace posible, por ejemplo, la creencia (absolutamente anticristiana) en la reencarnación.

El aristotelismo distingue lo que el platonismo separa. Tú dijiste que se acumulan las evidencias científicas en contra de la distinción entre cuerpo y alma. Ahora te corriges o te expresas con más cautela.

Yo digo que todo este tema está más allá del alcance de la ciencia experimental y que su estudio racional pertenece a la filosofía (concretamente, a la antropología filosófica).

Pareces inclinarte por un materialismo moderado, que no niega la existencia del espíritu pero lo considera como un epifenómeno de la materia. Creo que esto es un error que procede del prejuicio materialista de que todo es en el fondo material.

Ni tú ni yo somos meros manojos de átomos (y aquí la palabra clave es "meros"). Hay mucho más en el mundo que sólo materia. Por ejemplo, hay información, que es inmaterial.

Un saludo cordial de
Daniel Iglesias

Anónimo dijo...

Un saludo. Como estudiante de psicologia, me sorprenden los hallazgos encontrados a nombre de la neuroteologia. Aún falta mucho por investigar.

Como cristiano, me alegra confirmar que el ser humano está provisto por su Diseñador de un sistema snc que le permite comunicarse con Él, y tener intimidad con quien nos ha creado.

Que curioso, que el cambio estructural más evidente que es atribuible a la oración se da en el lobulo frontal, que es el poseedor de los rasgos de la personalidad; puede significar que mientras más nos relacionamos con Dios en oración, nuestra forma de ser cambia.

Sin duda esta es la base del evangelio: Cambiar nuestra forma de ser. Arrepentiemento! palabra que en su original griego significa: cambiar de pensamientos, y fue el primer mensaje ministerial de nuestro Salvador Jesucristo.

En este sentido, nunca he visto que la ciencia pueda negar algún fundamento biblico, solo los comprueba.
Por favor, quiero indagar mucho más sobre la neuroteologia. esta es mi dirección de correo:
eduardovillani@hotmail.com

Mil Gracias. Quien no sepa de Jesus, El tiene la vida y la verdad. Buscalo. esta cerca de ti.
Buscarlo es el mayor acto de inteligencia que haya visto, TIENE CONSECUENCIAS ETERNAS.

Daniel Iglesias dijo...

Estimado Eduardo:

Gracias por escribir.

Te aliento a proseguir el diálogo entre ciencia y religión, entre la razón y la fe.

Como has dicho, en el Evangelio se evidencia que la "conversión" (metanoia = cambio de pensamiento) es un concepto central de la predicación de Jesús.

Un saludo fraternal de
Daniel Iglesias

Ruth dijo...

Es curioso, había leído artículos acerca de los últimos descubrimientos en cuanto a la relación del cerebro y la experiencia religiosa; pero no me había interesado profundamente en el tema. Me bastaba saber que creo en Dios y en lo que dice su palabra. Sin embargo, debo reconocer que muchas veces la respuesta bíblica a diferentes preguntas por parte de un agnóstico no es suficiente para él. El que cree que hay algo; pero no sabe qué, necesita pruebas fehacientes para creer y reconocer a Dios como el Creador del universo. Y es aquí donde la neuroteología puede, aún siendo rebatida por algunos que se esfuerzan por dudar, ser un instrumento útil para demostrar que el ser humano nació con la necesidad de adorar, así como con la necesidad de amar.
Un saludo a todos los que creen en ese Ser Maravilloso que creó este mundo y a nosotros en el, y a los que no creen aún un abrazo fraterno y mis mejores deseos de ventura, paz, felicidad y lo mejor de todo: ESPERANZA para todos.
Con mucho cariño...

Cristof dijo...

La percepción de las emociónes es subjetiva y depende del contexto en el que se encuentra quien las percibe, mas aún, la sensación física de las emociones es siempre la misma y es tu neocortex quien determina si esa sensación corresponde a una buena o mala. por ejemplo, las respuestas fisiológicas de vasocontracción cutanea, aumento de la frecuencia cardiaca, piloerección, etc.. son las mismas si tienes miedo, o sientes atracción por alguien. la informacion procedente del cuerpo que llega a la corteza cerebral es la misma, solo que se procesa dependiendo del contexto. un experimento muestra que personas(varones)expuestas a situaciones de peligro como cruzar un delgado puente colgante donde luego aparece una chica mas o menos guapa, confunden el miedo que sintieron con enamoramiento(concepto bien subjetivo). ya que la sensación fisica es la misma, y el contexto cambió. solo somos animales con una leve percepción de nuestra existencia.

Marcelo Pesaresi dijo...

¡Qué interesante intercambio! Precisamente, en el foro AYAFIN CHILE, estamos sosteniendo un intercambio de pareceres pero apuntando a dos o tres premisas. 1 ¿Esta escrito en el codigo genético del hombre su necesidad de creer? 2 Dado que hasta el ateo es un creyente ¿por qué existe en el hombre esta pulsión de condicionar la vida a la creencia en diversos dioses? 3 Desde el punto de vista teista, el hombre fue creado para creer. Desde el punto de vista evolutivo ¿cómo se produjo su necesidad de vivir a expensas de las creencias? Por ultimo, se discute sobre si es posible probar la existencia de Dios. A la fecha, incrédulos como crédulos parecieramos concordar que pero estableciendo la diferencia por el si o por el no, la fe y la creencia particular de cada, lo cual, vaya circulo, nos vuelve a condicionar para ser toda la existencia un creyente, cualquiera sea nuestro dios. Jehova, el dinero, Wall Street, La materia, etc...

Saludos cordiales

Rhex

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Ese es el link donde desarrollamo la charla virtual mediante post.